Cumplido el primer mes de Octavio Salazar en el mando de la Policía Nacional, un breve reporte sobre los que perdieron, los que ganaron y los que sobrevivieron en el alto mando policial.
Trece generales y dos tenientes generales tuvieron que irse a su casa el día que Octavio Salazar asumió el cargo de director general de la Policía. Seis de ellos porque eran de mayor antigüedad que el nuevo director: Manuel Acuña Timoteo, Juan Álvarez Manrique, Eduardo Montero Romero, Wilson Hernández Silva, Aurelio Hernani Meloni y Eddy Tomasto Pantigoso. Por la misma razón terminó la carrera de los tenientes generales Julio Coa Mariño y Eduardo Gandolfo.
Otros siete pasaron al retiro por la causal eufemísticamente conocida como “renovación”: Daniel Núñez Accame, Daniel De la Flor Cam, Luis Chang Canales, Alejandro Quispe Reyes, Héctor Paz Valencia, Fernando Ruiz Briceño y Pedro Moreno Ruidias.
Al masivo y súbito vacío de quince altos cargos siguió un aparatoso reacomodo en los mandos de la institución.
Pese a la inflación de generales (ver “el mérito del dedo” de IDL-SC) uno de los nombramientos más interesantes fue el del coronel Marino Sihuas Campos en la Dirección de Inteligencia de la Policía (DIRIN), un puesto normalmente encargado a un general. Sihuas fue, hasta diciembre, director de Inteligencia de la VII Región Policial, y aunque algunos oficiales se preguntan si el grado de coronel no será un problema funcional ante tantos generales, es obvio que ha sido nombrado por su cercanía y confianza con el general Salazar.
El general Carlos Estrada, quien lo antecedió en la DIRIN, ha pasado a hacerse cargo de la Dirección de Seguridad del Estado, mientras que el general (r) Jorge Cárdenas Sáez continúa en su precario comando de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (DIGIMIN). Pese a la conocida hostilidad del ministro Luis Alva Castro hacia Cárdenas, éste ha logrado sobrevivir hasta ahora en un puesto que supone un contacto frecuente con el primer ministro Jorge Del Castillo y también con el presidente Alan García (Otro en similar posición es el casi fantasmal viceministro del Interior, Danilo Guevara).
El general Luis Henríquez Palacios ha pasado a comandar la Inspectoría General de la Policía. El ex director de Recursos Humanos, general José Sánchez Farfán, ahora es el presidente del Tribunal Disciplinario Nacional; y el general Julio Vergara Herrera es el nuevo director ejecutivo de Operaciones Policiales.
En cuanto a las direcciones operativas, el general Miguel Hidalgo ha sido ratificado en la Dirección Antidrogas (DIRANDRO). La Dirección Contra el Terrorismo (DIRCOTE) ahora es ocupada por el recién ascendido general Antenor Rosas. Su predecesor, el general Oswaldo Hurtado, ha pasado a jefaturar la IX Región Policial, con sede en Ayacucho.
El ministro del Interior Luis Alva Castro con el director general de la Policía Octavio Salazar
En Lima
Como IDL-SC informó en su reporte anterior, el general Salazar ha nombrado al general Julio Uribe Altamirano como su sucesor en la VII Región Policial. Uribe es un general en su primer año y ha asumido un puesto que normalmente se da a oficiales con mayor experiencia en el grado. Su desempeño como jefe de Estado Mayor de la VII Región Policial, cuando Salazar la encabezaba, ha sido probablemente el factor decisivo.
El también recién ascendido general Gaudencio Debenedetti ha sido puesto al frente de la Región Policial Callao. Se trata de otro oficial de la confianza de Salazar. Hasta el 31 de diciembre pasado, Debenedetti se hizo cargo de la Dirección Territorial Nº 1 de la VII Región.
Pero quizá una de las mayores sorpresas en el juego de reacomodos y supervivencias ha sido el nombramiento del general Mauro Remicio Maguiño como jefe de Estado Mayor de la Policía, nominalmente el segundo cargo en en la jerarquía de la PNP. Antes de este nombramiento, se suponía que Remicio dejaría la institución este año.
En el 2006, durante el gobierno de Alejandro Toledo, este oficial ya logró postergar por 12 meses su permanencia en la institución, a través de la denominada ‘Ley Remicio’. Ese año, Remicio cumplió 58 años de edad. Según el Artículo 51º del Decreto Legislativo 745, debía pasar al retiro por límite de edad. Sin embargo, a fines de mayo, en plena campaña electoral, se publicó en El Peruano una ley que extendió los límites de edad para el cese en todos los grados policiales. Para el grado de general se aumentó de 58 a 59 años la edad de cese. Con esta norma, Remicio logró quedarse un año más. Es decir, todo el 2007. Ahora, ha logrado estirar su permanencia durante el 2008.
Cabe resaltar que Mauro Remicio ocupó la Dirección de Seguridad del Estado (DIRSEG) de la Policía durante los tres últimos años del gobierno de Toledo y que hizo lo propio en el primer año y medio de gobierno de Alan García. La DIRSEG se encarga de coordinar y distribuir al personal policial que custodia a autoridades, dignatarios y civiles que, por razones de Estado, requieran protección.
Con miras a la APEC
Una de las principales preocupaciones del nuevo director general de la Policía es garantizar la seguridad durante la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, en mayo; y de la XVI Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), que se llevará a cabo en noviembre.
Se estima que para las dos cumbres llegarán unas 8 mil personas, entre ellas 40 mandatarios de diferentes países. Las exigencias de seguridad serán ciertamente muy altas.
Para enfrentar este desafío, Octavio Salazar ha conformado, el comando general APEC, que se encargará de adoptar todas las medidas que garanticen la seguridad de ambas reuniones.
El responsable de las coordinaciones de seguridad de la APEC es el general Ricardo Benavides. Los generales Julio Vergara, director ejecutivo de Operaciones Policiales; Carlos Estrada, de la Dirección de Seguridad del Estado; y Antenor Rosas; de la DIRCOTE, también forman parte de este comando.
Lo integran, asimismo, el general Carlos Estrada, director de Seguridad del Estado; el general Alberto Jordán, jefe de la Región Policial de Arequipa; el general Óscar Becerra, jefe de la Región Policial de La Libertad, el general Víctor Ordinola, jefe de la Región Policial de Lambayeque; el general Mauro Medina, de la Región Policial de Cusco; el general William Tafur, de la Región Policial de Iquitos; y el general Félix Murga, de la Región Policial de Piura. En el comando APEC participan, además, los jefes de las regiones policiales de Lima y del Callao.
La pirámide
El año 2001, la PNP tenía 48 generales, 751 coroneles, 1,222 comandantes, 2,169 mayores, 3,034 capitanes, 1,495 tenientes y 597 alfereces. Es decir, luego de la corrupción fujimorista se terminó con cualquier cosa menos una pirámide. Antes bien, el cuadro institucional asemejaba uno de obesidad mórbida.
La reforma policial trató, mientras duró, de establecer la pirámide institucional. A comienzos del 2004, el número de generales había descendido a 31. Había 384 coroneles; 1,014 comandantes; 2,002 mayores; 3,159 capitanes; 1,263 tenientes y 585 alfereces.
El objetivo de la reforma policial para el 2005 era tener 28 generales; 313 coroneles; 959 comandantes; 2,022 mayores y 3,092 capitanes.
Pero en el 2005, luego de la gestión de Javier Reátegui, quien sucedió a Fernando Rospigliosi se infló el número a 44 generales y 404 coroneles.
En el 2007 se mantuvo el número de 44 y se llegó a 517 coroneles.
Hoy la Policía ha llegado a 46 generales, a los que se puede agregar otros dos que fueron restituidos por mandato judicial: Óscar Ponce de León y Luis Mezarina. Es decir, hemos vuelto al número de 48 generales que legó el fujimorato. Por eso, en las dietas que combaten la obesidad siempre se previene contra el efecto de rebote, cosa que debería tener en cuenta el gobierno aprista donde el engordamiento parece ser un problema general. |
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