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La emboscada


Miércoles 26 de noviembre. Tres y 45 de la tarde. El mayor PNP José Oblitas, en la sede del Frente Policial del Huallaga, daba instrucciones de seguridad a los 17 agentes de las fuerzas policiales combinadas antes de partir hacia el campamento de la empresa brasileña Camargo Correa -que realiza trabajos de construcción en la carretera de la zona-.

El mayor a cargo ordenó la distribución de los policías en las tres camionetas Nissan Frontier 4x4, que saldrían poco tiempo después hacia La Divisoria: la zona de fuego.

Diez minutos más tarde partieron. En la primera camioneta, comandada por Oblitas, iban policías del Frente Policial del Huallaga y del Escuadrón de Emergencias. Tres oficiales en la cabina y otros tres en la tolva.


Uno de los vehículos del convoy luego de la emboscada.

El segundo vehículo, cuya distancia en relación al primero era de poco más de 30 metros, llevaba a bordo a cinco miembros de la PNP, entre ellos, el SOT3 PNP Edson Navarro y el SOB PNP Benjamín Pariona, quienes resultaron gravemente heridos durante la emboscada terrorista dado que se hallaban en la parte trasera del auto.

En el último patrullero viajaban cinco agentes de la Dinoes y uno de la Policía de Carreteras. Tres de ellos se ubicaban en la tolva. No se imaginaron que sería ese su último relevo.

A las 4 y 20, el convoy se dirigió hacia el óvalo Pumahuasi para relevar al contingente policial que permanecía en la zona, destacado para detectar a los traficantes de combustible, madera e insumos químicos. “Teníamos información que por el aniversario de la muerte de ‘JL’ en manos de la PNP, Sendero Luminoso iba a atacar. No sabíamos dónde”, relató a IDL-SC uno de los policías sobrevivientes de la emboscada.


En el kilómetro 17, en La Victoria, los agentes fueron atacados.

El ataque se produciría diez minutos después, cuando los vehículos arribaron al kilómetro 17 en el sector denominado La Victoria, ubicado en el distrito de Daniel Alomía Robles, en la provincia de Leoncio Prado. “El primer carro pasó sin problemas la zona de fuego y cuando estaba entrando el segundo y el tercero, nos dispararon simultáneamente. Hubo una ráfaga de balas”, narró el agente.

Más de 30 senderistas -uniformados con polos y botas negras, jeans azules y gorras- atacaron, desde flancos opuestos, las dos últimas camionetas. Los subversivos lanzaron dos bombas lanza grandas HK. La puntería les falló. Los explosivos impactaron la pista. Inmediatamente, los efectivos respondieron desde las camionetas con sus 16 fusiles AKM.

La segunda camioneta intentó acelerar, pero avanzó muy poco al haber sufrido impactos de bala en la llanta izquierda trasera. Sólo logró ubicarse a 15 metros del primer vehículo. A esas alturas del ataque, Navarro estaba muerto y Pariona herido.

Los policías del primer carro salieron a repeler el enfrentamiento junto con los del segundo. La tercera camioneta, estacionada a cien metros, era atacada por decenas de senderistas que disparaban casi a quemarropa a los pasajeros.

Frente a esto, los policías dispararon con un G3 y dos lanza grandas HK.

El pedido de refuerzos policiales se hizo cada vez más insistente. Se había hecho desde los primeros minutos. Hasta ese momento los agentes se hallaban incomunicados con el frente Policial del Huallaga por la ausencia de señal de sus equipos. Pero, cerca de ahí, los trabajadores de la empresa Camargo Correa lograron comunicarse con la base.

Fueron veinte minutos de tiroteo, hacia el final de los cuales los sobrevivientes dela PNP habían tomado ya la iniciativa frente a los senderistas. Estos huyeron del lugar dejando algunos pertrechos. Los senderistas no consiguieron llevarse ninguna arma de los policías.

Mientras tanto, el técnico Palomino - del Escuadrón de Emergencia- trasladó a los cuatro heridos hacia el hospital de Tingo María. A Pariona se le sumaron el SOT2 PNP Próspero Martínez, SO3 PNP Víctor Guerrero y el SO3 PNP Javier Castro. (ver facsímil)

 Los refuerzos recién llegaron una hora y media después. Primero llegaron las unidades especiales para socorrerlos. Recién, quince minutos después, arribaron policías de la Dinandro y Dinoes.

Durante las primeras investigaciones -llevadas a cabo a las 5y40 de la tarde del mismo día y con la presencia de la fiscal Eneida Aguilar-, la Policía encontró casquillos percutidos en las canaletas de la pista, cuatro cajas de municiones llenas para fusil GALIL, siete bombas caseras artesanales con revestimiento de clavos, una granada tipo pepa, casquillos de “lanza pepas”, uniformes camuflados, polos negros, dos mochilas, cantimploras y dos cuadernos, así como una libreta de notas.

Fuentes confiables de IDL-SC revelaron que los manuscritos contienen información referida a la organización de Sendero Luminoso y, con ello, la identidad de algunos de los autores de la emboscada.


La PNP encontró municiones y agendas personales de los senderistas.

Fuentes policiales señalan que ‘Rubén’, quien lidera una de las tres columnas de SL en el Huallaga, dirigió el ataque. Tuvo el apoyo de ‘Izula’ y sus hombres. Se supo, además, que los más de 30 subversivos estuvieron camuflados en la zona de ataque por casi cuatro días.

Ahora, luego de haber sido puestos en retirada por la PNP, los senderistas se habrían replegado a la zona de Magdalena.

Por lo pronto, agentes de la Inspectoría General de la PNP permanecen en la zona para recabar las manifestaciones de los policías que estuvieron en el enfrentamiento.

Mientras continúan las investigaciones bajo que circunstancias se produjo el ataque, la emboscada ha cobrado otra víctima. ElSOT2 PNP Próspero Martínez, quién resultó herido en la emboscada, murió ayer en el Hospital Central de la Policía.

Hace mucho tiempo que Sendero Luminoso no perpetraba una ataque de tal magnitud contra los policías del Frente Policial del Huallaga. Eso demuestra una mayor capacidad de movilización y secreto de lo que suponía la Policía. Sin embargo, los agentes, a pesar de haber iniciado el enfrentamiento en las condiciones tremendamente desventajosas de una emboscada, y ser superados por los subversivos en número y potencia inicial de fuego, lograron combatir y poner en fuga a los senderistas.

 

Las camionetas quedaron inoperativas tras la emboscada.

 

Publicado el 29 de noviembre del 2008

 
 
 
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