Durante la notable incursión policial de la semana pasada a uno de los refugios de ‘Artemio’, el jefe senderista del Alto Huallaga, se encontró un diario personal de éste y 15 agendas relacionadas con las acciones de Sendero Luminoso en el Huallaga.
Las agendas tienen un excepcional valor informativo, porque son, además, archivos de correspondencia. Están ahí cartas a ‘Artemio’ de integrantes de SL que permanecen en prisión. Además, se encontró una receta médica que indicaría que, en 2006, ‘Artemio’ estuvo mal de salud. (ver cartas) y (ver receta).
Uno de los documentos más valiosos obtenidos en la incursión de la Dircote, bajo el mando del coronel PNP Luis Valencia Hirano, fue una carta que ‘Artemio’ dirigió en septiembre de 2001 a, presuntamente, los dirigentes de Sendero Luminoso en el VRAE.
Es un documento de excepcional valor, que, sin duda, fue redactado como correspondencia secreta entre los más altos dirigentes senderistas en libertad entonces. ‘Artemio’ describe con total franqueza y sin tapujos, la situación del senderismo, tal como él la veía entonces, y pasa revista al proceso que lo llevó a abandonar toda esperanza de vencer.

Comparación caligráfica entre cartas de 'Artemio' enviadas a sus familiares
y a los dirigentes senderistas (darle click a la imagen para ampliar)
En la carta, ‘Artemio’ se reconoce como el único miembro del Comité Central de Sendero Luminoso que se encontraba todavía en libertad.
Con crudeza, ‘Artemio’ indica que, luego de la captura de Guzmán, “… si bien estuvimos empeñados en superar el recodo e hicimos denodados esfuerzos por lograrlo, en realidad lo que nos ha venido pasando es que en lugar de desarrollarnos hemos decrecido cuantitativa y cualitativamente”.
La carta intenta describir el por qué de la derrota, ante dirigentes que parecen cuestionarlo. “¿Tenemos (un) partido sólidamente unido y cohesionado? No, ni los dirigentes que requieren las circunstancias actuales ¿pesimismo? No, simple realidad, no verlo es estar ciego, a la guerra no se juega camaradas, y no tenemos la garantía de triunfo, nuestra jefatura y la situación del Partido y la guerra hoy es otra. Sé que es muy difícil aceptar nuestra derrota….”, escribe ‘Artemio’.
El documento de ‘Artemio’ describe la cadena de contrastes que siguieron a la captura de Guzmán, en septiembre de 1992, al final de la cual, en 2001, él era el único miembro del Comité Central en libertad. Y no tiene empacho en reconocer sus limitaciones. “Analizamos todo el proceso seguido desde la captura del Pdte. Gonzalo hasta diciembre (de) 2000 y concluimos que el problema principal que hemos venido adoleciendo es la falta de una dirección política”. (Ver carta completa)
Todo indica que es a partir de ese intercambio de comunicaciones que se produjo la división definitiva con los dirigentes senderistas del VRAE que habían asumido el mando luego de la captura de ‘Feliciano’.
Informaciones diversas, a las que IDL-SC ha tenido acceso en diversas circunstancias, indican que ‘Artemio’ entabló negociaciones de paz con el gobierno entonces, a través de intermediarios, pero que éstas eventualmente fracasaron. Desde entonces, el líder senderista se mantuvo alzado en armas, alejándose paulatinamente de sus anteriores objetivos nacionales, consolidándose como un cacique insurrecto que, de tanto en tanto, mandaba señales de estar dispuesto a negociar.
La otra parte de su correspondencia es sentimental y melancólica, excepto cuando manda órdenes, con total sangre fría, ordenando alguno de los numerosos asesinatos perpetrados por su organización. (ver comparación de cartas)

(dar click para ampliar)
En su carta, ‘Artemio’ describe, como se ha dicho, uno a uno los contrastes, las capturas de dirigentes que desmantelaron a Sendero. Virtualmente todos fueron obra del GEIN, el pequeño grupo de la DINCOTE que cambió la suerte de la guerra interna en el Perú entre comienzos de 1990 y fines de 1992.
Lo que no sabía ‘Artemio’ entonces, al momento de redactar la carta, es que uno de los tres jefes históricos del GEIN, el ahora coronel PNP Luis Valencia Hirano, iba a terminar dirigiendo el esfuerzo por capturarlo a él en el Alto Huallaga. Ahora, luego de sufrir la captura o muerte de casi todos sus principales lugartenientes, ‘Artemio’, el veterano senderista, el único de los dirigentes históricos de Sendero en libertad, siente, de acuerdo con sus escritos, que aún su apurada y errante libertad en el monte puede estar a punto de terminar.
En una carta a sus primeros hijos, acompañada con otras letras melancólicas de boleros, (ver) ‘Artemio’ les dice que “…Vivo como el tigre rugiendo por las montañas mi dolor al perder sus críos y hay hombres malos que me persiguen para matarme, llevarse mi fina piel y mis carnes dejarlas para los carroñeros. ¿Eso es horrible verdad?”. (ver).
Pero mientras transcribía canciones, enviaba cartas a sus hombres con órdenes expresas de llevar a cabo asesinatos. En una misiva dirigida a ‘Alex’- el cinco de octubre del año pasado- ‘Artemio’ ordenó “aniquilar al miserable soplón conocido como ‘Gringo’ Carlos”. (ver)
El sostenido progreso que ha logrado la Dircote en el Huallaga, en la guerra de inteligencia contra ‘Artemio’ indica que la situación de éste – pese a su indudable astucia, conocimiento del área y capacidad de maniobra- es cada vez más precaria. Esto señala también que los principios que el GEIN demostró con tanto éxito en la ciudad se adaptan también en el campo. Eso es algo que harían muy bien en estudiar quienes están ahora a cargo de las operaciones en el VRAE.
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