Pocas cosas alientan tanto al buen policía como el reconocimiento por su trabajo. Es por eso que la distinción a los mejores 24 policías de las distintas comisarías de Lima en el periodo de enero y febrero del 2008 fue una buena iniciativa de la PNP.
Pero, ¿qué ocurre con aquellos policías cuyos destacados logros traen la marginación en lugar del ascenso?
Eso es lo que ha pasado con los 14 oficiales y 60 suboficiales que participaron en el exitoso operativo “Volcán”, en noviembre último, en el cual fue abatido Mario Epifanio Espíritu, apodado “JL”, y en donde se capturó a importantes cuadros de Sendero Luminoso en el Huallaga. Tras el publicitado anuncio de la captura el ministro del Interior, Luis Alva Castro, aseguró que todo el grupo sería ascendido por acción distinguida. Han transcurrido tres meses y la promesa ha quedado hasta ahora incumplida.
Quizá el caso más indignante es el del coronel PNP Luis Valencia Hirano, factor central en el planeamiento y ejecución de la operación, quien este año deberá pasar al retiro al cumplir 35 años de servicio en la institución que hoy lo soslaya.
A Valencia le sobran los meritos. Es uno de los tres líderes históricos del GEIN, que capturó a Abimael Guzmán en 1992, y fue él quien ese día, junto con el general PNP (r) Marcos Miyashiro, efectuó físicamente el arresto del líder senderista. Desde entonces Valencia ha continuado enfrentando directamente al terrorismo desde diversos cargos, y sin embargo, siempre ha sido relegado de los ascensos y reconocimientos. Su postergación no solo desmoraliza a los buenos policías, sino demuestra una distorsión de valores en el alto mando policial.

En la fotografía el coronel Valencia Hirano
trasladando a Antauro Humala tras el Andahuaylazo
Uno de los argumentos que se ha usado para señalar que en el último proceso de ascensos no se promoviera a Valencia Hirano al grado de general es porque no habría realizado el curso de altos estudios policiales que se imparte en el INAEP (Instituto Nacional de Altos Estudios Policiales) o el curso de estudios nacionales del CAEN (Centro de Altos Estudios Nacionales), que son supuestamente requisitos para el ascenso a general.
Pero este argumento es del todo endeble. Existen casos en la institución de oficiales que fueron ascendidos a general sin haber contado con el referido curso. Es el caso, por ejemplo, de los generales PNP Alberto Sarmiento y Marcos Miyashiro, ambos en retiro actualmente, en los cuales primó la valoración de su excelencia operativa antes que la muchas veces inútil formalidad curricular. En este grupo también está el general (r) Antonio Ketín Vidal, y el general PNP Lino Pasco Mieses.
IDL-SC ya ha reseñado el caso de la injusta postergación del coronel PNP Valencia Hirano y de los policías que participaron en el operativo “Volcán”. Lo continuará haciendo, puesto que una institución que, como es el caso de la PNP, debe estar basada en la meritocracia y no tenga claro qué es mérito y qué no lo es, va a sufrir inevitablemente desmedro en su calidad, en su función y en su servicio a la sociedad.
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