La inminencia de cambios en el gabinete ministerial ha suscitado, como es usual en estas fechas en Lima, todo tipo de especulaciones (¿Pasa Garrido Lecca a Transportes, entra Robles a Salud…?). Palacio, que conoce bien esos juegos, ha dejado trascender como al desgano algunos nombres, mientras mantiene las cartas pegadas al pecho.
En ningún otro sector ha subido tanto la fiebre de rumores como en el ministerio del Interior. A estas alturas, nadie duda que el ministro Luis Alva Castro saldrá pronto del Gabinete. El problema es qué significa “pronto”. Hay quienes sostienen que el empeño del Gobierno por salvar la imagen de Alva Castro significará su permanencia en el ministerio del Interior hasta después de la cumbre de APEC, en noviembre. Otros consideran que eso es inviable hasta para el APRA y sostienen, más bien, que se espera que el jefe de la Dirandro, general PNP Miguel Hidalgo consolide un nuevo record en incautación de drogas para hacer posible una conferencia de prensa de salida del ministro bajo un marco exitoso.
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Luis Alva Castro
Puede ser, empero, que las cosas vayan todavía más rápido. Según fuentes apristas bien informadas, Alva Castro habría adelantado ya en estos días su inminente salida a sus colaboradores más cercanos. De otro lado, fuentes con conocimiento de lo que sucede en Palacio indicaron que durante el último paro, Alan García reprendió a Alva Castro cuando éste le afirmó que no había hechos de violencia. García ya se había enterado del inicio de los desmanes en Madre de Dios y le reprochó no estar siquiera bien informado.
Días más, días menos, los de LAC en Córpac están contados. Así las cosas, ¿quiénes se perfilan como sucesores? En el ministerio del Interior existe una inquietante tradición de nombramientos sorpresivos, que pocas veces suelen ser los óptimos. De manera que lo aconsejable es prepararse para una de esas poco agradables sorpresas.
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Rómulo Pizarro
Las especulaciones, sin embargo, han sido fuertes y constantes. La semana pasada, el nombre que sonó con más fuerza fue el de Rómulo Pizarro, ex ministro del Interior durante el gobierno de Toledo y actual jefe de Devida. ¿Por qué Pizarro? Varias razones: 1) Porque tiene experiencia y no hizo mala gestión; 2) Porque al nombrarlo, el APRA tendría un ministro eminentemente incinerable: si las cosas van bien, gana el APRA; si las cosas van mal, pierde Pizarro; 3) Porque daría la imagen de cierta apertura y serenidad que este Gobierno necesita tanto ahora. Pero, según fuentes bien informadas, las posibilidades de Pizarro disminuyeron en los últimos días. Posibles problemas judiciales, derivados de su gestión anterior, habrían sido una de las causas de este enfriamiento. Las fuentes, empero, subrayaron que Pizarro no quedaba eliminado como alternativa.

Danilo Guevara
¿Qué otros nombres están en la baraja? Este fin de semana sonaban otros dos: el viceministro del Interior, Danilo Guevara, el consumado sobreviviente burocrático, que logró licuar el hielo con el que lo recibió Alva Castro luego de su nombramiento y construir una relación por lo menos funcional con el temperamental ministro. Guevara es un candidato al ministerio que sería visto con mucha simpatía por Jorge del Castillo. Con Alan García tiene el vínculo de la universidad de San Martín de Porres.
Hay, además, una candidata: Mercedes Cabanillas. Ella, por supuesto, tiene mucha más influencia y fuerza partidaria que todos los otros candidatos juntos. La pregunta es si García quiere tenerla como ministra. Parece que no. Así y todo Cabanillas visitó el ministerio el 26 de junio pasado y almorzó con Alva Castro, con quien conversó, de acuerdo con lo que se sabe, sobre detalles del funcionamiento ministerial. Estuvo también en la sala de comando de la Dirección General de la PNP, para monitorear la preparación policial frente al Paro.

Mercedes Cabanillas
Hasta antes del moqueguazo se hablaba también sobre el posible nombramiento del director general de la PNP, Octavio Salazar, como ministro. La especulación, entonces, fue de quién lo sucedería como director general. Ahora, las posibilidades ministeriales de Salazar parecen haber disminuido sensiblemente, pero su estabilidad laboral como Director General parece algo más sólida que antes, pese a los temblores institucionales y las abundantes conspiraciones internas que suelen darse en período de cambio ministerial.
Los próximos días despejarán dudas. La pregunta es de qué manera.
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