El concepto clausewitziano de “la niebla de las batallas” se aplica al horizonte táctico en las guerras convencionales y al estratégico en las irregulares.
Así, frente a una insurrección guerrillera (que suele incluir acciones terroristas, de sabotaje, políticas y de propaganda junto con las propiamente guerrilleras), no es fácil saber quién está ganando y quién perdiendo. El número de bajas y de arrestos, por ejemplo, puede ser un indicador engañoso, que demuestre el resultado de golpes eficaces contra los insurrectos o, por lo contrario, mayor actividad de éstos.
En el Perú, en las acciones frente a los remanentes de la insurrección senderista, la pregunta de quién gana y quién pierde es de alcances más modestos, puesto que desde la captura de Abimael Guzmán, Sendero dejó de ser una amenaza estratégica para el Perú. Por lo menos desde entonces hasta ahora. Claro que hay casos en la historia (digamos, el de Kabila en el Congo) de insurrecciones aparentemente derrotadas o dormidas que se revigorizan bajo determinadas condiciones, pero nada indica por ahora que ese vaya a ser el caso en el Perú.
En los hechos, las dos insurrecciones senderistas paralelas en curso – la del Alto Huallaga y la del VRAE- son hasta ahora amenazas regionales antes que nacionales. Decimos paralelas pese a su origen e historia comunes hasta 1992, porque en los hechos, los grupos del VRAE y el Alto Huallaga se distinguen más por sus diferencias, algunas de ellas fundamentales, que por su ahora inexistente cercanía o colaboración.
¿Cuál es la situación de cada una de estas insurrecciones regionales? En esta ocasión veremos la de Sendero en el Alto Huallaga. Próximamente, IDL-SC hará un análisis en profundidad de la situación en los valles del río Apurímac y el Ene (el VRAE).
José Flores León, el senderista cuyo seudónimo es “Artemio”, dirige a los remanentes senderistas en el Huallaga. Para Artemio, su situación actual debe comparar melancólicamente con la fuerza que llegó a alcanzar durante los 80 y principios de los 90, cuando el entonces Comité Regional de Huallaga, que él ya dirigía, llegó a tener la capacidad de movilizar a cientos de combatientes para determinadas acciones.
“Artemio” logró su primera experiencia militar dentro del Ejército, en el que sirvió antes de abocarse al senderismo. Aparte de responsable del Huallaga, ya era miembro del comité central de Sendero Luminoso cuando Abimael Guzmán fue capturado. Luego, a diferencia de los remanentes en el VRAE, “Artemio” no rompió con Guzmán luego que éste hiciera desde la cárcel el llamado a un acuerdo de paz. “Artemio” proclamó y proclama seguir esa línea (y ha tratado de efectuar negociaciones con el Estado, sobre las que informaremos en otra edición), pero sin dejar de estar en pie de guerra.
Con más de 25 años de experiencia militar en el terreno, “Artemio” es uno de los más veteranos guerrilleros en América Latina. ( A diferencia de quienes utilizan el término “terrorista” o “guerrillero” con una connotación esencialmente valorativa, IDL-SC los usa solo como una descripción de metodología militar). Su conocimiento del terreno y su red de información rápida, ambos muy eficientes, le han permitido eludir varias veces capturas que parecieron inminentes.
Sin embargo, “Artemio” no solo está ahora debilitado en comparación a los 80 y tempranos 90, sino en comparación con el año pasado y éste con el anterior. Pese a sus recursos tácticos, el terreno se le va estrechando al viejo senderista.
Lo que no lograron los operativos de tierra arrasada de los 80 y 90, las desapariciones y torturas, lo viene consiguiendo un equipo policial relativamente pequeño comandado por el coronel PNP Luis Valencia Hirano, uno de los tres comandantes del GEIN que capturó a Guzmán, y el único de ellos que permanece en servicio activo.

El coronel Luis Valencia.
Rodeado por otros veteranos del GEIN, Valencia Hirano adapta a la selva los métodos que tuvieron tan exitoso resultado en la ciudad. Sus operativos han supuesto golpe tras golpe contra “Artemio”, de los que, pese a sus intentos, el líder senderista no se ha podido recuperar del todo.
Con la llegada del general PNP Edwin Palomino a la jefatura del Frente Huallaga, Valencia Hirano obtuvo un sólido respaldo por parte de un jefe decidido y eficaz. Una sucesión de operativos con nombres meteorológicos, basados en inteligencia precisa, asestó varios golpes sólidos a la organización senderista, que trató, sin gran éxito, de devolverlos.
Los operativos más importantes el año pasado fueron “Rayo I y II”, a partir de octubre; al que siguió el “Volcán” en noviembre. En los primeros operativos se desarticuló al destacamento senderista que operaba en Aucayacu, al mando de Óscar Silva, cuyo seudónimo era “Alex”, quien, según fuentes policiales, era el temido responsable de buena parte de los asesinatos perpetrados por Sendero en el Huallaga, pero principalmente en Aucayacu. El año pasado, Sendero asesinó a 21 personas en el Alto Huallaga (Ver documento).
En el operativo “Volcán”, en Cerro Azul, llevado a cabo semanas después, fue abatido 'JL' (seudónimo de Epifanio Espíritu Acosta) y se detuvo a Richard Cahuana Yuyali, cuyo seudónimo era Julián, quien es, según fuentes policiales, el nexo con la cúpula de Sendero Luminoso en las cárceles y que además estaba a cargo del trabajo ideológico en la zona.
Basta ver la filmación de la entrevista que Artemio dio a periodistas regionales en noviembre de 2006 para percatarse que en comparación al Sendero de los 80, la formación dogmática de los cuadros de Artemio, es muy pobre. Esta percibida deficiencia es algo que, de acuerdo a fuentes policiales, Artemio estuvo empeñado en paliar, a través de Cahuana y ahora a través un cuadro senderista cuyo seudónimo, aparentemente, es “Rubén”.
Los operativos meteorológicos de 2007, (aparte de los mencionados hubo un “ciclón”, un “huracán”, dos “tormentas”, un “aluvión”, dos “rayos” y, este año, un “tornado”), tuvieron un claro damnificado, Artemio, y, por supuesto, su organización.
Este trató de contestar con la mayor energía que dispuso. Cuando el Corah llevó a cabo la erradicación de cocales en el área de de Yanajanca, Artemio hizo lo posible por hostigar y atacar a los erradicadores y los centenares de policías que los protegían. Hubo tiroteos, emboscadas, intentos de infiltración y hasta un abortado ataque a la base de Santa Lucía (Ver documento).
De otro lado, Artemio trató de separar al Ejército de la Policía, buscando una tregua con aquél. (ver documento).
Pero los golpes siguieron y Artemio perdió terreno. Perdió, por ejemplo, casi toda la margen derecha del Huallaga, salvo algunas zonas altas. Su influencia en áreas como Nuevo Progreso, Uchiza, Tocache, quedó severamente reducida.
En la margen izquierda, en cambio, sí continúa teniendo presencia. Su hoy principal lugarteniente, “Piero” (seudónimo de Juan Laguna) se ha concentrado en el eje que une Aucayacu con el Monzón. Hace pocas semanas (ver nota) logró escapar de un operativo convergente de la PNP reforzada por el EP.
De acuerdo con fuentes policiales, Artemio ha tratado de recomponer la dirección de su organización luego de las bajas sufridas el año pasado. En el nuevo organigrama, Piero aparece como su más cercano lugarteniente. Ambos manejarían cuatro grupos armados de alrededor de 15 personas cada uno. Aparte de eso, el principal esfuerzo habría sido para reorganizar el grupo logístico, que canaliza contribuciones, cupos y extorsiones, sobre todo a narcotraficantes y madereros.
Pero, la captura el lunes 5, de un senderista con el seudónimo de “Campeón”, en Aucayacu, estuvo dirigida a socavar ese aparato logístico. “Campeón” es uno de los tres principales responsables logísticos de Sendero en la zona, según fuentes vinculadas con el ministerio público.
Artemio sigue teniendo cocales propios (confiscados a cocaleros que no se avinieron a obedecerle) y su capacidad de extorsión es aún considerable. Pese a los golpes sufridos, sigue actuando como una suerte de juez de paz y padrino local y recolectando los cupos que le permiten mantener a gente en armas.
Pero la erosión de su poder es evidente. Basta comparar acciones, senderistas y armas capturados el 2006 y 2007 (ver documento), para comprobar que Artemio está cada vez más a la defensiva y que las fuerzas de seguridad han ganado ya, claramente, la iniciativa.
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