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Pesquisa de orgías, epílogos

El caso empezó con la estridente resonancia del escándalo y expiró sin siquiera un suspiro de pudor.

La denuncia de supuesta violación contra el ex presidente de la República, Alejandro Toledo, hecha por el congresista Gustavo Espinoza, convertido desde entonces en un especialista en el tema, fue archivada por la fiscalía que dirige Cesar del Pino. Después del escándalo, el archivamiento por falta de diligencias y pruebas, fue la salida indolente que puede haber dejado medio satisfechos a tirios y troyanos, pero que no cumplió en lo absoluto con el objetivo de aclarar el hecho o la patraña. El fiscal no citó a protagonistas claves, ni siquiera llegó a pedir la relación de números telefónicos que hubieran desenredado la maraña de funcionarios que estuvieron detrás de la denuncia contra Toledo.

Así, embarradores y embarrados retornaron a sus actividades sin que haya habido ninguna consecuencia para nadie, por lo menos desde el punto de vista de la actuación fiscal. Algunos policías de la comisaría de Orrantia, sin embargo, la han pasado mal por la vía administrativa.

Alguien que se las arregló para salir indemne y quizá hasta favorecido, es el coronel PNP José Antonio Miranda Acero, harto conocido para quienes hayan seguido esta investigación en IDL-SC. Miranda Acero, como se recuerda, fue una suerte de agente doble en la denuncia contra Toledo. Su participación quedó claramente documentada por IDL-SC. Pero, otra vez más, Miranda Acero se las arregló para emerger aparentemente limpio en este episodio. No es la primera vez que eso sucede en su intrincada carrera profesional.

Así, a pesar de su probada cercanía con el suicida general EP Oscar Villanueva Vidal, conocido como “el cajero de Montesinos”, que terminó en póstumas acusaciones de robo; el caso nunca figuró en su expediente y solo gracias a que se hicieron públicas las cartas del general en el 2003, Miranda Acero fue retirado de la Dirección de la Policía Judicial.

Ahora, en la investigación de los policías que participaron de una u otra manera en el caso de la presunta violación, la Inspectoría dejó libre de polvo y paja a Miranda Acero. El hecho que el coronel decidiera no responder a sus preguntas, fue suficiente para que los generales de Inspectoría reconocieran su profunda impotencia investigativa. Al final, si bien Miranda Acero no ascendió a general como aspiraba hace tres años, logró un premio que no es precisamente de consuelo.

El coronel ha sido nombrado Jefe de la División de Investigaciones de Delitos contra la Administración Pública y Delitos Financieros, nada menos, de la Policía Fiscal. Esta dirección, a su turno está bajo el mando del general PNP Ántero Huaroto, que fue ascendido, de acuerdo con testimonios acreditados, gracias a la intervención del secretario general de Palacio, Luis Nava.

De manera que quedamos con el Dream Team en la Policía Fiscal..

Pero ya que de perlas hablamos, ese nombramiento huele a premio al doble agente. Queda por averiguar, quién influyó en él y por qué.

Algo interesante, en medio de todo, es que este caso revela la impotencia del ministro Luis Alva Castro, a la vez que sugiere la importancia de Luis Nava.

En lo que es un episodio desconocido hasta ahora en este caso, hubo en una ocasión una reacción iracunda de Alva Castro, cuando, a su entender, fue ‘malinformado’ por la Policía sobre las horas en que regresó a su casa el ex presidente Toledo, poco después de la denuncia.

Según ha declarado a IDL-SC un testigo que estuvo presente en la reunión, Alva Castro reclamó airadamente la salida de los generales PNP Carlos Estrada (entonces Dirección de Inteligencia) y Mauro Remicio (entonces Dirección de Seguridad del Estado) por, según acusó, no haberle informado con precisión.

Alva, según el testigo, les reclamó que debido a sus confusos informes comunicó “otra versión de los hechos”, a, presumiblemente, el presidente García, en la que señalaba que Toledo había llegado a su residencia de Camacho, pasada la medianoche; y no a las 9 p.m.; como averiguó IDL-SC.

“¡Por inoperantes, ineficientes, hay que destituirlos, es terrible trabajar con gente así!”, les espetó Alva Castro a Estrada y Remicio, delante de otros oficiales de alto cargo y personal civil; sin que ellos repliquen nada ante el alterado funcionario.

Pero, en la actualidad, Remicio es el jefe de Estado Mayor de la PNP y Estrada el jefe de Seguridad del Estado. Y Alva Castro, según parece, es ministro del Interior.

 

Publicado el 06 de febrero del 2008

 
 
 
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