La primera entrega de esta investigación se puede leer en:
http://www.seguridadidl.org.pe/destacados/2007/17-10/texto2.htm
La segunda entrega, en:
http://www.seguridadidl.org.pe/destacados/2007/19-10/texto1.htm
A estas alturas de la investigación, se ha podido aclarar lo siguiente:
- Adam Pollack ha mostrado pruebas gráficas y testimoniales que estuvo en su casa en Casuarinas durante las horas en que se le imputa haber estado en Jesús María con Diana Arévalo;
- El expresidente Toledo cuenta con el testimonio de por lo menos cuatro policías de Seguridad del Estado, en los que se indica que durmió en su casa de Camacho entre el 18 y el 19 de septiembre;
- Carlos Zegarra ha demostrado que su teléfono no hizo ni recibió ninguna llamada entre las 10 de la noche del 18 de septiembre y las 7:30 de la mañana del 19 de septiembre;
- Ha quedado demostrado que es imposible abrir directamente la puerta exterior de la oficina de Adam Pollack en Jesús María. La única forma de hacerlo es desde adentro, mediante un botón eléctrico.
Todo esto lleva suponer que es imposible que se haya producido una reunión - orgiástica o monacal- en la oficina de Pollack en las horas y el día que acusó Diana Arévalo.
Quedan las siguientes posibilidades:
- Pasó algo, pero en otro sitio y con otras personas;
- Se trata de una delusión paranoica;
- La acusación es parte de una patraña.
Hasta ahora, IDL-SC se ha concentrado en investigar qué sucedió (o no sucedió) en la oficina de Pollack.
Ahora, es necesario averiguar qué pasó en el otro local de importancia en este evento: la Comisaría de Orrantia.
Al seguir los hechos, hay un primer detalle que llama la atención.
Como IDL-SC ha establecido, Diana Arévalo tomó el taxi manejado por José Silva en la esquina de Huáscar con Olaechea, a unos 20 metros de la oficina de Pollack. La información de Silva es que Arévalo le pidió ir a San Borja. El taxi enrumbó por la avenida Prescott en dirección a la Javier Prado. Sin embargo, al llegar a la intersección con esta avenida, en lugar de doblar a la izquierda, para ir a San Borja, dobló a la derecha, en dirección a la Salaverry. Pocas cuadras más abajo, en la intersección con los Eucaliptos, Silva pidió la intervención del Serenazgo.
¿Por qué cambió de dirección? Ello no está explicado en ningún documento ni de la Policía ni del Serenazgo de San Isidro.
De la intersección de Javier Prado con los Eucaliptos, el taxi que transportaba a Diana Arévalo prosiguió a la Comisaría de Orrantia del Mar, escoltada por una “luciérnaga” del serenazgo de San Isidro. Era poco más de la una y treinta de la mañana.
En la comisaría de Orrantia del Mar, se encontraba al mando el capitán PNP Guido Feria. También estaban el alférez PNP Marco Antonio Sullca, arequipeño, de 25 años;y el SOT2 (Suboficial técnico de segunda) PNP Rubén Chávez, quien según diversos testimonios es el más experimentado del grupo en el manejo de ocurrencias policiales. Chávez, sin embargo, se encontraba “en 150”, es decir, dormido.

Diana Arevalo
Al entrar a la Comisaría Diana Arévalo se desplomó, sin hacerse daño, y fue levantada por los miembros de serenazgo. Entonces se acercaron el capitán Feria y el alférez Sullca, que encontraron a una mujer alterada, que gritaba y hacía llamadas desde su celular.
(La versión que inicialmente dio el congresista Gustavo Espinoza a Caretas fue que ese celular es el que Arévalo habría arrebatado a Carlos Zegarra al salir corriendo de la oficina de Pollack. Sin embargo, cuando IDL-SC hizo público que Zegarra había pedido a Claro el registro de sus llamadas ese día, Espinoza cambió de versión e indicó, en la Hora N, que eso era un invento de Caretas. A IDL-SC le consta que Espinoza falta a la verdad en este aspecto).
El técnico Rubén Chávez se despertó mientras el policía Fredy Reyes Alarcón, un policía de Seguridad del Estado que en su día de franco trabajaba para el Serenazgo de San Isidro, hacía el parte de Serenazgo. (Ver documento)
Antes que Reyes Alarcón termine de hacer el parte, Chávez y Ronald Ubilluz, supervisor del Serenazgo de San Isidro salieron en un auto del Serenazgo hacia Jesús María, a la oficina de Pollack, para hacer lo que llamaron una “Inspección Técnica Policial (ITP)” del inmueble. Dicha inspección supuso tocar el timbre durante 15 minutos y hacer ulular la sirena. La oficina estaba a oscuras y nadie salió ni contestó.Chávez y Ubilluz concluyeron que no había nadie en la casa y regresaron a Orrantia.
Entre tanto, había llegado la amiga de Diana Arévalo, Roxana Salazar. La recibieron Feria y Sullca. Salazar conversó con Arévalo, y según varias fuentes le dijo a los policías: “Ya la revisé, no la han violado. Ella es dama de compañía” antes de retirarse.
Según todos los policías de la Comisaría de Orrantia (Ver documento) que estuvieron presentes esa noche, Arévalo no recibió ninguna llamada, mas bien era ella la que llamó varias veces.
Además, Arévalo continuaba diciendo: “yo no quiero nada, quiero que me traigan a Toledo que ha estado en esa casa, y a su amigo Polay”, repetía, por ratos colérica, Diana Arévalo, al tiempo que se negaba a pasar cualquier examen. Ahí algunos de los policías le preguntaron en broma: “Pero ¿Polay no está en cana?”.
Sin embargo, a esas alturas, el capitán Feria decidió llamar al comisario, el mayor PNP Carlo Villacorta, con el celular del alférez Sullca.
El mayor Villacorta ordenó inicialmente que se actúe “conforme a ley”. Chávez se sentó entonces a hacer los oficios para remitir a Arévalo a que se hiciera los exámenes de medicina legal.
Pero antes de media hora hubo una llamada de Villacorta al celular de Sullca. Ahí, aquél cambió las órdenes y dijo “manéjalo con pinzas”. Villacorta dijo a sus subordinados que Toledo estaba metido y Arévalo se había llevado un celular.
Los policías de la Comisaria le informaron que Arévalo se quería ir. Villacorta les habría dicho “que se vaya”, según fuentes coincidentes de la Policía. Esa segunda llamada duró casi media hora.
Entonces sucedió algo extraño. El capitán PNP Feria la acompañó hasta la esquina con Salaverry. Ahí paró un taxi, le quitó los documentos al taxista y le pidió que pasee a Arévalo por un rato, haciéndole prometer que la regresaría a la Comisaría de Orrantia del Mar. El taxista recibió 30 soles por la carrera de algo más de una hora.
Mientras Arévalo estaba en ese extraño paseo, el mayor PNP Villacorta llegó a su Comisaría. No solo él, también la madre de Arévalo arribó y no encontró a su hija. Esta regresó poco después y entonces su madre, después de reprocharle por tener “drogas y alcohol en el cuerpo”, según le habían informado los policías, pidió llevársela a casa.
A esas alturas, ya había acaecido otro hecho significativo. Quizá el más importante.

El Coronel PNP José Antonio
Miranda Acero
El mayor PNP Carlo Villacorta recibió en su casa la llamada del coronel PNP José Antonio Miranda Acero, quien le habría informado sobre el caso. Luego de eso, Villacorta llamó al celular de Sullca en la conversación referida líneas arriba, en la que les pidió que “manejen la situación con pinzas”.
Después de eso, según el personal de la comisaría de Orrantia, Villacorta se comunicó con el coronel PNP Jorge De la Piedra, jefe de la distrital de San Isidro, y le comunicó el incidente. De la Piedra negó a IDL-SC haber recibido esa llamada.
¿Cómo se enteró el coronel PNP Miranda Acero de lo que había sucedido? Eso no está claro todavía.
Lo que IDL-SC sabe a estas alturas es que Miranda Acero es un coronel del “código 2” (exPIP), que trabaja en el laboratorio de la Dirección de Criminalística (DIRINCRI) en la avenida Aramburu, luego de una carrera en la que no le ha faltado notoriedad.
Miranda Acero es un sobrino lejano del que fuera jefe de la Oficina General de Administración (OGA) del Ministerio del Interior, general EP (r) Oscar Villanueva Vidal, el militar conocido como “el cajero de Montesinos”, que se suicidó en 2002cuando era investigado por acusaciones de corrupción. Villanueva hizo entrar a Miranda Acero a la OGA en 1997.
Cuando Villanueva Vidal se suicidó en 2002, dejó una carta en la que maldecía a Miranda Acero, afirmaba haberle dado grandes cantidades de dinero, haber sido chantajeado por él y terminaba escribiéndole: “nunca te perdonaré que he llorado noches enteras en soledad maldiciendo el día en que te acerqué a mi entorno. Ojalá Dios quiera que algún día no pagues tú y tu familia, la maldad con que me afectaste”.
IDL-SC buscó a Miranda Acero en su oficina en la avenida Aramburu. Al preguntarle por su llamada al mayor Villacorta, Miranda negó haberla hecho.
A su turno, cuando IDL-SC preguntó al mayor PNP Villacorta por esa llamada, éste contestó que “Todas mis llamadas han sido policiales”. Villacorta se negó a declarar más, indicando que “todo forma parte de la investigación. No puedo decir nada, porque se ha demostrado que todo ha sido una patraña. Como yo ya sé todo ha sido una patraña. Todo está en investigación. No puedo hablar nada”.
Lo cierto es que de todos los policías que estuvieron en servicio esa noche, Villacorta es quien la está pasando mejor. Después de la medida cautelar que lo separó de la comisaría mientras duran las lentísimas investigaciones de Inspectoría, Villacorta ha sido destacado a la distrital de San Isidro, mientras Feria, Sullca y Chávez (Ver documento) han sido enviados a San Luis, San Miguel y Breña. Las llamadas de Villacorta a los tres han sido diarias, reiterándoles que “no les pasará nada” y que en los próximos días, el fiscal César del Pino cerrará el caso.
Antes que lo cierre, debería hacer algunas preguntas. Una de ellas es: ¿cómo se informó Miranda Acero del incidente?
IDL-SC continuará investigando el caso.
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