discutiendo un asunto vital para la nación. Como el debate se ha centrado en el terreno doctrinario, se ha olvidado examinar la realidad. Vamos a hacerlo ahora, con independencia de las posiciones a favor o en contra de la pena de muerte.
El presidente aboga por la pena de muerte para, supuestamente, doblegar el crimen y lograr la ley y el orden en el país. “La obligación de un gobierno democrático” ha dicho García, “es garantizar el orden, la seguridad y la disciplina”. ¿Lo va a lograr con su iniciativa?
No hay duda de que la falta de seguridad ciudadana es considerado de lejos como el principal problema en Lima. Similar preocupación existe en el nivel nacional. En esas circunstancias, cualquiera que proponga ley y orden va a recibir aplausos de la gente. Pero, las propuestas para lograrlo pueden ser excelentes, buenas, regulares, malas, pésimas y hasta descabelladas.
¿Cómo valorar la calidad de la propuesta del presidente?
A su criterio, por lo que se ve, la seguridad ciudadana mejorará fusilando a quienes son violadores y asesinos de niños menores de siete años.
¿Cuántos casos ha habido?
Según el propio García Pérez, en la iniciativa alcanzada al Congreso, ha habido 6 casos de esa naturaleza en el país desde el 2002 hasta la fecha. El presidente citó a la Dirincri como fuente de información.
Es decir, 1,2 casos anuales.
Se trata de hacer un referéndum para tener el derecho legal de fusilar a una o dos personas por año.
El referéndum costaría entre 80 y 90 millones de soles, según expertos en el tema.
Al lado de eso, ¿cuál es la dimensión real del problema de seguridad ciudadana? ¿Cuántos delitos se cometen como para justificar la percepción de la gravedad del problema entre la gente?
En el 2004, solo en Lima, hubo 25,159 asaltos y robos. El 2005 hubo 23,813 casos. Los primeros 8 meses del 2006 hubo 18,167 casos. Es decir, 2,098 casos por mes. Y eso, solo los registrados por la Policía como delito.
Durante los mismos 32 meses, la Policía registró 824 homicidios y 87 secuestros. Es decir, 26 homicidios y casi 3 secuestros por mes, según lascifras de la Policía, que no incluyen la multitud de casos no denunciados.
Estos datos sí que revelan un problema de primera magnitud. Lo que hace comprensible la angustia de la ciudadanía.
¿Qué iniciativas ha presentado el presidente de la República para hacer frente a este gran problema? Ninguna.
El presidente divide al país, oscurece los grandes temas de discusión para lograr fusilar a los perpetradores de crímenes monstruosos, pero que no ocurren ni siquiera dos veces por año, según el propio García. Y empuja al país a gastar 90 millones de soles tras esa iniciativa.
¿Qué se podría hacer con esos 90 millones de soles para mejorar realmente la seguridad ciudadana?
- Según expertos en el tema,con solo 55 millones de soles se podría construir dos penales e implementar 1,752 celdas.
- Interconectar todas las comisarías de Lima Metropolitana cuesta apenas 2.5 millones de soles.
- Implementar 164 juzgados de paz letrados en cada una de las comisarías de Lima costaría cerca de 82 millones de soles por año. Ahora, solo hay cinco en Lima.
¿Quiere saber el presidente en qué otras cosas puede invertir bien el dinero para mejorar la seguridad ciudadana? Aquí le damos algunas ideas.
- En la Dirincri, los policías de la unidad que investiga el tráfico de pornografía infantil por Internet, tienen que llevar sus propias computadoras al trabajo. ¡Así se les pide que investiguen ciberdelitos de esa naturaleza! Si se quiere realmente proteger a la niñez de sus peores depredadores, ¿no habría que empezar siquiera por equipar a los policías encargados de hacerlo?
- La Divise (que lucha contra los secuestros) recibe una décima parte del presupuesto que necesitaría para operar eficientemente.
- Las comisarías de los distritos con mayor índice delictivo, especialmente en los conos, no cuentan con las condiciones más elementales para realizar su trabajo.
Frente a la contundencia de las cifras y las realidades que la sustentan, la iniciativa del presidente solo se explica como producto de la ignorancia, la demagogia o una combinación de ambas cosas. Y la seguridad ciudadana no está para esos juegos. |