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Dirincri admite que balas de la
policía mataron a empresario

El empresario avícola Guillermo Li Chau falleció como consecuencia de dos impactos de bala disparados por agentes de la comisaría de Monterrico, en la madrugada del sábado 7 de abril, cuando perseguían a cuatro sujetos que fugaban a bordo de una lujosa camioneta por las calles de Chorrillos.
Esta es una de las primeras conclusiones a la que ha llegado la División de Homicidios

de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), luego de las investigaciones preliminares efectuadas tras la muerte de Li Chau.

"Los policías de Monterrico se enfrentaron a balazos a un grupo de secuestradores sin saber que quien conducía el vehículo era la propia víctima", precisó ayer el general Eduardo Montero Romero, jefe de la Dirincri.
Aunque la Oficina de Criminalística de la Dirincri aún no ha concluido el peritaje balístico, Montero Romero se animó a señalar que las balas fueron disparadas con pistolas ametralladoras AKM, armas que poseían los policías que perseguían al carro sospechoso. Por su parte, los maleantes que dejaron abandonado y herido de muerte a Li Chau en su propio vehículo tenían pistolas y revólveres.
"En el actuar policial cuando hay un tiroteo con delincuentes, lo primero que se piensa es en neutralizar al conductor del vehículo para que la camioneta se detenga. Esto pudo haber ocurrido el sábado 7 de abril en la madrugada. Hay que dejar en claro, sin embargo, que los policías que perseguían al vehículo no sabían que el conductor era la propia víctima del secuestro", expresó.

Los agentes de la comisaría de Monterrico están siendo investigados y, por lo pronto, no están saliendo a las operaciones policiales de su comisaría, como una medida preventiva hasta que se concluyan las pesquisas, según el coronel Leonardo Morales Naupari, jefe de la División de Homicidios.

Se sabe que la División de Investigación de Secuestros de la Dirincri citará en los próximos días a la esposa, el mayordomo y a otros empleados e invitados a la reunión en la que Li Chau fue secuestrado, a fin de determinar si alguno de ellos filtró información a los delincuentes de la banda Los Chinchanos.

SEPELIO
Mientras tanto, ayer a las 5:00 p.m., Guillermo Li Chau fue sepultado en el cementerio Parque del Recuerdo, en Lurín. Previamente, sus restos fueron velados en la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación, donde se celebró una misa de cuerpo presente. En horas de la tarde, camino al camposanto, el cortejo fúnebre se detuvo en las instalaciones del Lima Polo Club, en Monterrico, donde se le rindió homenaje a Li Chau, aficionado al polo.

Como ya se ha informado, Li Chau fue secuestrado la noche del Viernes Santo por unos diez encapuchados armados con pistolas y subametralladoras, según los testigos, cuando disfrutaba con su esposa, Martha Pérez Rebaza, y un grupo de amigos de una reunión en su fundo San Andrés de Cañete, a la altura del kilómetro 75 de la carretera Panamericana Sur.

El empresario fue obligado a conducir su propio vehículo acompañado por su esposa y su mayordomo Sixto Poma Cornejo junto a cuatro delincuentes. Se dirigió a su casa ubicada en la urbanización El Derby, Monterrico, para entregarles el dinero que guardaba allí.

Aprovechando un descuido, el mayordomo activó la alarma de seguridad, lo cual asustó a los maleantes, quienes se dieron a la fuga y obligaron nuevamente a Li Chau a colocarse al volante. El mayordomo corrió hasta la comisaría de Monterrico, a dos cuadras de la residencia, para alertar a la policía de lo ocurrido. Se inició una persecución que concluyó fatalmente en el asentamiento Santa Teresita de Chorrillos.


Entre la confusión y la negligencia

Para Gabriel Prado Ramos, especialista en temas de seguridad del Instituto de Defensa Legal (IDL), la muerte del empresario Guillermo Li Chau se produjo en medio de una situación confusa, no fue premeditada y es consecuencia de una operación policial.

"No hay que echarle la culpa a la policía, aunque hay que esperar el informe balístico para esclarecer los hechos. Es un hecho lamentable, producto de una operación policial con consecuencias funestas. Los policías estaban en persecución, no se sabía a quién se tenía delante. Pudo haber confusión", indicó.
Por su parte, el general (r) Remigio Hernani Meloni, ex jefe de la Dirincri, señaló que primero debe probarse si fueron los policías los que hirieron mortalmente a Li Chau. De comprobarse esto, estaríamos ante un posible caso de negligencia, precisó.

"Los delincuentes disparan y no les interesa a quién le cae las balas. Mientras que la policía tiene que prevenir y no disparar por disparar, porque puede matar a un inocente. Sin embargo, aquí no hay intención ni dolo. Se trata simplemente de negligencia que se comete cuando la policía tiene la intención de salvaguardar a la ciudadanía... Entonces dispara y muere una persona inocente. Eso sería homicidio por negligencia. Pero esto no estará probado hasta que Criminalística concluya con las pericias", señaló el oficial en retiro.

Luis García Panta / Iván Herrera Orsi

Publicado el 13 de abril del 2007
 
 
 
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