Han pasado 19 años desde que el primer gobierno aprista decidió fusionar las tres policías de entonces -la Guardia Civil (GC), la Guardia Republicana (GR) y la Policía de Investigaciones del Perú (PIP)- en una sola, la Policía Nacional del Perú (PNP). Muchos oficiales jóvenes de aquella época ocupan hoy los cargos más importantes de la institución. Pero el tiempo transcurrido no les ha quitado el sentimiento de identificación con su cuerpo policial original.
La Guardia Civil era la encargada del orden público y la prevención del delito, a la vez que la más numerosa y preponderante. En la transición a la Policía Nacional se la denominó “Código 1”. La Policía de Investigaciones del Perú (PIP) se encargaba de lo que su nombre indica, incluyendo la investigación fiscal y el tráfico de drogas. Solo llevaban uniforme en la Escuela de Aramburú, nunca más. Su relación con la GC no era, en general, buena. Luego fueron el “código 2”.
La Guardia Republicana era un cuerpo de gendarmería relativamente pequeño, encargado de cuidar las prisiones y algunos puestos de frontera. Tenían una relación estrecha con el Ejército y una mala relación con la GC. Fueron después conocidos como “código 3”.
Al fusionarse y trabajar juntos, muchas de las viejas rivalidades, que en el pasado llegaron hasta el enfrentamiento físico, fueron dejadas de lado mientras se creaba una dinámica institucional propia. Sin embargo, la antropología institucional creada desde las escuelas de oficiales y nutrida luego a través de las promociones y las redes internas, ha hecho que la identificación con la institución de origen perviva entre los hoy altos mandos de la Policía.
Si en los dos años anteriores los ex Guardia Civil gozaron de una cierta hegemonía en los puestos de mayor importancia –con el ex director general Luis Montoya a la cabeza–, hoy la situación ha cambiado por completo y el dominio de los ex Guardia Republicana es no solo evidente sino casi abrumador.
Hoy casi todos los cargos clave de la Policía son ocupados por ‘repuchos’. Generales PNP que se graduaron como guardias republicanos tienen las siguientes posiciones: David Rodríguez Segeu es el director general de la PNP; Julio Coa Mariño, jefe de Estado Mayor; Manuel Acuña Timoteo, Inspector General de la PNP; Octavio Salazar Miranda, jefe de la VII Dirección Territorial, Lima. Estos son los cuatro cargos más importantes de la PNP.

Acompañan al ministro Luis Alva Castro, el director general de la PNP David Rodríguez Segeu, el general Manuel Acuña Timoteo y el jefe de la VII RPNP Octavio Salazar. Todos ellos de la ex Guardia Republicana.
¿Esta hegemonía es solo producto de la casualidad? Algunos casos parecieran sugerir que no. Por ejemplo, lo que sucedió con el general Daniel de la Flor. De la Flor, un ex Guardia Civil, comandó la Dirección de Policía Aérea (DIPA) hasta diciembre del 2006, fecha en que fue relevado del cargo. Su gestión tuvo buenos indicadores: cuando empezó sólo había un avión Antonov y un helicóptero MI 17 en buen estado; cuando dejó el puesto había 3 aviones Antonov y 5 helicópteros MI 17 operativos.
Pese a ello, a De la Flor no se le confió el comando de ninguna dirección de importancia. Ha terminado en la Dirección de Inspecciones de la Inspectoría de la Policía, bajo las órdenes del inspector general de la Policía, el general Acuña Timoteo.
A De la Flor lo sucedió en la DIPA el general Ricardo Benavides (un republicano), pero éste fue separado hace pocos semanas, tras la revelación periodística de que aquél utilizó los vehículos de la DIPA para uso personal y familiar. Su reemplazante –dada la importancia de la DIPA– debía ser otro general. Pero Rodríguez Segeu decidió colocar allí al coronel Javier Uribe Altamirano, otro ‘republicano’, solo para evitar –según nuestras fuentes– echar mano de un general proveniente de la Guardia Civil.
Hasta el 2006, el general Wilson Hernández –ex GC– ocupó la dirección de Personal de la Policía. Pero con el nuevo director general fue cambiado a la Dirección de Investigaciones de la Inspectoría, también bajo las órdenes del ‘republicano’ Acuña Timoteo. La dirección de Personal la conduce ahora el general José Sánchez Farfán. No hace falta decir que también es ‘republicano’.
Historias parecidas ocurren en el Estado Mayor de la Policía. Allí han sido nombrados los generales Luis Muguruza y Daniel Núñez Accame, quienes hasta el año pasado ocuparon cargos de alta responsabilidad. Muguruza fue jefe del Estado Mayor de la VII Región Policial (Lima) y Núñez Accame fue director de Instrucción de la Policía.
Ahora ambos dirigen la División de Planeamiento Estratégico y la de Planeamiento Administrativo respectivamente. Al igual que sus compañeros ‘GC’ De la Flor y Hernández, son subordinados de un general ‘republicano’, el general Julio Coa Mariño.
La Dirección de Educación y Doctrina de la Policía, entre tanto, la dirige un ‘republicano’, el general Benigno Pinto Huanqui.
La marea ‘republicana’ se ha expandido también en las direcciones especializadas. ‘Republicanos’ son el general Miguel Hidalgo, jefe de la DIRANDRO; y el general Carlos Estrada, jefe de la Dirección de Inteligencia.
Como sucede en las telenovelas, en la literatura y en algunas familias (sobre todo si se apellidan Capuleto o Montesco), el presente está inexorablemente influido por las historias del pasado. Y las profundas rivalidades de antaño entre instituciones que ya no existen sino en la memoria, continuarán hasta que el primero de los graduados en la escuela unificada de la PNP tome algún día el comando policial.
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