grado de corrupción institucional, dos encuestas aplicadas con rigurosidad técnica nos aproximan a ello. La primera fue elaborada por el Instituto de Defensa Legal (IDL), enagosto del 2005 en la que se indaga sobre cual es el principalproblema que tiene la Policía Nacional. Los resultados saltan a la vista. El 52,1% de los encuestados considera la corrupción como el principal problema, seguido de lejos porel abuso de autoridad con un 6,9% y la lentitud para llegar al lugar de los hechos es un problema para el 6,1% de los encuestados.
La IV Encuesta Nacional sobre Corrupción, presentadaen octubre de este año por El Consejo Nacional para la Ética Pública (Proética) revela que entre las instituciones más proclives a la corrupción está la Policía Nacional. Un 55 % de los encuestados la ubica en el segundo lugar, solo superada por el Poder Judicial con un 66 %. Llama la atención que entre las cuatro instituciones con mayores visos de corrupción en el país, todas están íntimamente ligadas a tareas de seguridad ciudadana (Poder Judicial, Policía Nacional, Municipalidades y Gobiernos Regionales).
Lograruna Policía competente y profesionalizada pasa por romper la anquilosada corrupción institucional.Sería un error atribuir los actos de corrupción a una sola gestión, como todos sabemos estas se agazapan y esperan la mejor oportunidad para mostrarse. Lo que si es un error es no continuar con las buenas prácticas anticorrupción.
Por ello, resulta indispensableresucitar la Oficina de Asuntos Internos.Unidad reducida en efectivos y recursos,pero de gran eficiencia, que dependía directamente del ministro, cuya labor consistía, en conocer a pedido del ministro o del director general de la policía, los casos más connotados de corrupción y abuso policial. Las investigaciones sumarias debían traducirse en informes al ministro, quien disponía de acuerdo al caso las sanciones administrativas y si el caso ameritaba el encauzamiento al Ministerio Público.
Otro de los pendientes, es fortalecer la Inspectoria General. Quien lidere esta dependencia debe demostrar credenciales éticas que haga eco de una frase muy recurrente en lapolicía “Se comanda con el ejemplo”. Darle un carácter sistémico, significa que cada inspector regionalno dependa administrativamente del jefe de la dirección regional, sino, del propio inspector general, garantizando la independencia de sus funciones.
Otra unidad clave en la lucha contra la corrupción policial es la Oficina General de Administración (OGA), unidad que maneja los recursos del sector. Ahí radica su importancia. Una OGA competente, con capacidad de manejar con eficiencia modelos y metodologías puede lograr que la corrupción deje de ser un problema sistémico y pase a ser uno meramente anecdótico.
Pero para que todo ello funcione en conjunto, se necesita un liderazgo capaz, comprometido y persistente. La lucha contra la corrupción no puede un ramalazo, ni acciones para las tribunas. Debe ser constante, coherente, con metas estratégicas articuladas por pasos medibles y evaluables en cada uno de sus momentos.
Por: Gabriel Prado Ramos
Instituto de Defensa Legal |